|
Me
he leído un diccionario. Bueno, he de confesar
que no es del todo cierto; pero sí lo he
recorrido más a fondo de lo habitual para
este tipo de obras.
Se trata del Diccionario panhispánico
de dudas (DPD, en siglas), del que,
dejando a un lado su utilidad genérica,
he querido extraer las opiniones de los sesudos
académicos sobre la jerga propia de
la hostelería, el turismo y otras materias
afines, como el deporte y el ocio.
Obra largamente demandada, el DPD ha sido fruto
del consenso de las autoridades lingüísticas
del
ámbito hispanohablante y supone un punto
de referencia para toda persona que maneje el castellano.
Conozcámosla, pues,
un poco en detalle.
El 2 de noviembre de 2005 las veintidós Academias
de la Lengua Española publicaron el Diccionario
panhispánico de dudas, para resolver los principales problemas
que plantea el uso cotidiano de nuestro idioma.
Y ocho días después, el 10 de noviembre,
lo presentaron oficialmente en la Real
Academia Española (RAE).
La idea de este diccionario
se gestó en
el congreso del español celebrado en Zacatecas
(México)
en 1999 y su elaboración resultó ser
más
sencilla de lo que suponían en principio
sus promotores, según declaraciones de Víctor
García de la Concha, presidente de la
RAE. El texto básico fue aprobado
el 13 de octubre de 2004, en una sesión
plenaria de todas las Academias celebrada en el
monsterio de Yuso de San Millán de la Cogolla.
Esta obra recogen en sus 7.250 entradas
las dudas más habituales que asaltan cotidianamente
a quienes desean hablar y escribir correctamente
en español. Para su elaboración fue
muy importante, al parecer, la ayuda de los medios
periodísticos,
con sus críticas y aportaciones. Publicada
por Santillana, la tirada inicial constó de 160.000
ejemplares.
*******
El DPD está orientado al lector para que,
en teoría, pueda discernir, entre diferentes usos,
cuáles
pertenecen a
la lengua general culta, cuáles están
marcados geográfica o socioculturalmente
como dialectales, vulgares, etcétera...
y cuáles son incorrectos.
Presta especial atención a los neologismos,
sobre todo a los anglicismos que cada día
aparecen y se multiplican. Normaliza los aspectos
geográficos de la lengua española,
particularmente en lo que se refiere a la adaptación
o transcripción de voces procedentes de
otras lenguas, proponiendo soluciones unitarias
para todo el ámbito hispánico.
Da respuestas a las dudas más frecuentes:
acentuación, puntuación, uso de mayúsculas
y minúsculas, concordancia, género,
plurales...
Está estructurado de la siguiente
manera:
1) un prefacio de veintisiete páginas
donde se explica por extenso el "cómo se hizo"
y el "modo de uso" de la obra;
2) las entradas, ordenadas alfabéticamente
(el diccionario propiamente dicho);
3) cinco
apéndices (Modelos de conjugación
verbal, Lista de abreviaturas, Lista de símbolos
alfabetizables, Lista de símbolos o signos
no alfabetizables, Lista de países y capitales
con sus gentilicios), útiles
para el manejo del volumen;
4) un glosario
de términos lingüísticos, en el que se aclaran
los conceptos gramaticales en su gran mayoría
oscuros para el no iniciado;
5) la nómina
de fuentes citadas en el cuerpo del diccionario, y de sus
respectivos autores, con los datos de edición
completos.
*******
Yendo a lo práctico, a continuación
veremos los consejos de los académicos
a propósito de algunos tecnicismos sectoriales
y campos semánticos de interés para
los visitantes de Poraqui.net. Los explicación
de los matices entre
incorrecto, en desuso, se
desaconseja y se recomienda se encuentran
en el mencionado prefacio.
| |
HOSTELERÍA,
TURISMO Y OCIO |
|
Vocablo original |
En español
- Plural(es) |
Notas |
| bungalow |
búngalo, bungaló - búngalos,
bungalós |
Adaptación del inglés |
| hospes, -itis |
el/la huésped - huéspedes |
Se desaconseja el femenino huéspeda |
| chef |
el /la chef - chefs |
Tomada directamente del
francés |
| gourmet |
el/la gurmé - gurmés |
Adaptación del francés |
| restaurant |
restaurante |
No restorán, ni restaurán |
| bistrot, bistro |
bistró - bistrós |
Adaptación del francés |
| rôtisserie |
rotisería o rosticería |
Adaptación del francés
o del italiano |
| crêperie |
crepería |
Adaptación del francés |
| catering |
cáterin - cáterin |
Adaptación del inglés,
invariable en plural |
| buffé |
bufé - bufés |
Adaptación del francés.
No confundir con bufete |
| ambigu |
ambigú - ambigús |
Tomada del francés |
| maître |
el/la metre - metres |
Adaptación del francés |
| barman |
el/la barman - bármanes |
Incorrectas bartender y barmans.
No existe barwoman |
| hall, lobby |
vestíbulo |
Anglicismos superfluos |
| tour |
gira |
Equivalente español no muy ajustado |
| tour operator |
turoperador, operador turístico |
Debe evitarse la forma híbrida tour operador |
| overbooking |
sobreventa o sobrecontratación |
Anglicismo evitable |
| business class |
clase preferente o clase ejecutiva |
Traducción recomendada |
| charter |
chárter - chárteres |
No usar chárter ni charters para el plural |
| pullman |
el pulman - púlmanes |
Adaptación del inglés |
| duplex |
dúplex - dúplex |
Invariable en plural |
| planning |
plan, planificación |
Anglicismo superfluo |
| placard |
placar - placares |
Adaptada del francés |
| closet |
clóset |
Tomada del inglés. No se da plural |
| stand |
pabellón, caseta o puesto |
Según el tamaño de la instalación |
| display |
expositor |
Cuando alude al soporte publicitario |
| cicerone |
el/la cicerone - cicerones |
Tomada del italiano. Es incorrecta cicerona |
| souvenir |
suvenir - suvenires |
Adaptada del francés |
| forfait |
forfait -forfaits |
Se recomienda pronunciarlo [forfáit] |
| ski |
esquí - esquís, esquíes |
Adaptada del noruego |
| kermesse |
kermés, quermés - kermeses,
quermeses |
Se prefiere la forma
con k |
| matinée |
la matiné - matinés |
Adaptada del francés. No es correcto el
matiné |
| ticket |
tique, tiquete - tiques, tiquetes |
Adaptaciones del inglés |
| open |
abierto |
Referido a torneos deportivos |
| rappel |
rapel, rápel - rapeles, rápeles |
Se menciona sólo el sentido deportivo
del término. |
| puenting |
puentismo |
Puenting es un híbrido que significa bungee
jumping. |
| camping |
campamento, campin - cámpines |
Adaptación del inglés, aunque
en inglés se dice camp site |
| rafting |
balsismo |
En inglés, raft significa balsa |
| trekking |
senderismo |
Trek significa caminata, paseo largo |
| windsurf |
tablavela |
Quien lo practica se llama tablavelista |
| paddle tennis |
pádel |
Adaptada del inglés |
| jacuzzi |
yacusi - yacusis |
También es correcto decir bañera de hidromasaje |
| topless |
toples - toples |
Invariable en plural. Adaptada del inglés |
| tanga |
el /la tanga |
Esta palabra se admite con género
masculino o femenino |
| bikini |
el/la bikini, biquini |
Se prefiere el masculino. Procede de las
Islas Bikini. |
| scooter |
escúter - escúteres |
Adaptada del inglés |
| |
ALIMENTOS,
BEBIDAS Y PREPARACIONES CULINARIAS |
|
Vocablo original |
En español
- Plural(es) |
Notas |
| ketchup |
kétsup, cátchup, cátsup |
Del chino, a través del inglés |
| foie-gras |
fuagrás - fuagrases |
Adaptada del francés |
| baguette |
baguete - baguete |
Adaptada del francés |
| crêpe |
la/el crepe - crepes |
Mejor en femenino |
| glace |
glas, lustre, impalpable |
Azúcar glas, azúcar lustre o azúcar impalpable |
| glacé |
glasé, glaseado |
Alimento glaseado o escarchado |
| chantilly |
chantillí -chantillís |
Adaptación del francés |
| carpaccio |
carpacho |
Adaptada del italiano |
| cappuccino |
capuchino |
Adaptada del italiano |
| bitter |
bíter - bíteres |
Adaptada del alemán o inglés |
| whisky, whiskey |
güisqui - güisquis |
El lugar donde se vende es la güisquería |
| brandy |
brandi - brandis |
No es correcto brandys; el plural inglés
es brandies |
| cognac |
coñac - coñacs |
Es masculino: el
coñac. No es correcto coñá |
| punch |
ponche |
Adaptada del inglés |
| txakoli |
chacolí - chacolís |
Adaptada del vasco |
| chopped (pork, beef,... ) |
chóped - chópedes |
En inglés es adjetivo, en español nombre |
| beefsteak |
bistec, bisté - bistecs, bistés |
Incorrectas: biftec y bisteck |
| roast beef |
rosbif - rosbifs |
Se desaconseja rosbife |
| ragoût |
ragú - ragús |
Se desconseja ragut |
| kebab |
kebab - kebabs |
Palabra de origen turco |
| au gratin |
al gratén o al gratín |
Adaptada del francés |
| broccoli |
brócoli, brécol, bróculi |
En plural brócolis, brécoles,
bróculis |
| Sauerkraut |
chucrut - chucruts |
Es incorrecta choucrut |
| bouillabaisse |
bullabesa |
Adaptada del francés |
| allioli |
alioli, ajiaceite, ajoaceite,
ajaceite |
Adaptado del catalán.
Incorrecto ali-oli |
| toffee |
tofi o tofe |
Adaptada del inglés |
| biscotte |
biscote |
Adaptada del francés |
| bowl |
bol - boles |
Incorrectas: boul y el plural bols |
| soufflé |
suflé - suflés |
Adaptada del francés |
| shoyu, soya, soja |
soya o soja |
Viene del japonés a través
del neerlandés |
| échalotte |
el/la chalote, la chalota |
Adaptada del francés |
| kefir |
kéfir - kéfires |
Palabra caucásica |
| yoğurt |
yogur - yogures |
Incorrectas: yoghourt, yogourt, yoghurt y yogurt |
| cokctail |
coctel, cóctel - cocteles, cócteles |
Incorrectas: coktail, coctail, coktel y cóctels (pl.) |
| sandwich |
sándwich - sándwiches |
Incorrectas: sánduche y sánguche |
| spaghetti |
espagueti - espaguetis |
Incorrectas: spagueti, espaguetti y spaguetti |
| cacahuátl |
cacahuate o cacahuete |
Incorrectas: alcahué, cacahué y cacahuet |
| kiwi |
kiwi |
Se desaconsejan kivi y quivi |
El siempre intrincado tema de
los topónimos,
sobre todo cuando se trata de los lugares ubicados
dentro del territorio actual del Estado español,
se plantea una vez más y se solventa salomónicamente,
lo cual era de esperar. La corrección
política (oséase, la hipocresía
acomodaticia connatural al político)
condiciona el desempeño de los peritos del
idioma.
Se nos dice que en textos oficiales se ha de escribir Girona y Lleida porque
lo aprobaron las Cortes Españolas. Pero
a la vez se reconoce que en la calle, a estas capitales,
cuya pronunciación
recomendada no figura (al contrario de lo que ocurre
con topónimos
procedentes de otras lenguas) se les sigue llamando
Gerona y Lérida; y sus gentilicios, refrendados
por el DPD, son gerundense y leridano.
En situaciones similares se encuentran Orense y
La
Coruña.
Curiosamente, de
las capitales y provincias vascas no
se dice nada, ni tampoco de otras, como las de
Navarra, la Comunidad Valenciana o Baleares. ¿Lobbies políticos,
económicos, lingüísticos? ¿Contubernio
judeomasónico?
Respecto al uso de los nombres vernáculos
de
las comunidades autónomas en textos escritos
en castellano, únicamente figura el caso
de las Islas
Baleares (Illes Balears),
aunque existen otros: el País
Vasco (Euskadi), Cataluña (Catalunya)
y la Comunidad
Valenciana (Comunitat
Valenciana). Tampoco se aborda la costumbre
de no traducir los nombres de las instituciones:
concello, ajuntament, consellería, guvern, generalitat,
parlament, cunsell.
Por lo demás, se omiten en el diccionario,
supongo que por razones de espacio y entidad, otros
topónimos
como Ciudadela, Játiva,
Finisterre, Villagarcía de Arosa, Fuenterravía,
Pasajes, Rosas o La Junquera.
Algunas curiosidades respecto a las denominaciones
de localidades españolas son las siguientes:
Cuando pasamos a lugares de allende las fronteras
españolas,
la cosa de los nombres se complica aún más.
La amplitud del mundo hispano, en territorio y
en hablantes, la influencia de las agencias de
noticias que trabajan en otros idiomas, la impericia
de los periodistas, etc. etc., producen una amalgama
extraña
de traducciones y transliteraciones más
o menos arbitrarias. He aquí algunos ejemplos
(con algunas pronunciaciones dudosas entre corchetes):
|
Incorrecto |
| Bangladés - bangladesí,
bangladesíes |
Bangladesh (nombre
en inglés), Bangla Desh |
| Basora - basorí, basoríes |
Basra (nombre
en inglés) |
| Baviera - bávaro |
Bavaria (latín e
inglés), Bayern (alemán) |
| Bielorrusia - bielorruso |
Belarús (nombre
en inglés) -
belaruso, belarruso |
| Birmania - birmano |
Myanmar (nombre oficial), Burma (nombre
en inglés) |
| Fráncfort - francfortés |
Frankfurt (nombre original en alemán) |
| Gotemburgo - gotemburgués |
Göteborg |
| Gotinga |
Göttingen |
| Guiza |
Ghizeh, Gizeh, Giza (formas usadas
en inglés) |
| Hawái - hawiano |
Hawaii (nombre en inglés) |
| Letonia - letón |
Latvia - latvio (tomados del inglés) |
| Maguncia - maguntino |
Mainz (alemán), Mayence (versión
francesa) |
| Marrakech o Marraquech - marrakechí o marraquechí |
Marrakesh |
| Mastrique o Maastricht |
Maastrich (sin "t" final) |
| México [méjiko] - mexicano [mejikáno] |
Se desaconseja la forma Méjico, aunque
es correcta |
| Nueva Delhi o Nueva Deli |
Nueva Dehli |
| Nueva Jersey [nueba yérsi] |
New Jersey |
| Núremberg |
[niúremberg], Nürenberg, Nuremberga (en
desuso) |
| Pekín, Pequín - pekinés,
pequinés |
Se desaconseja Beijing (transcripción oficial) |
| Sáhara [sáhara], Sahara [saára]
- saharaui |
- |
| Shanghái |
Shangái |
| Skopie |
Skopje, Skoplje |
| Tailandia - tailandés |
Thailandia, thailandés |
| Tallin [táyin, tállin] |
Tallín, Tallinn, Reval, Revel |
| Tayikistán - tayiko |
Tajikistan, Ttadjikistan, Tadzhikistan
- tajik, tayik |
| valón (de la zona francófona de
Bélgica) |
Se desaconseja walón |
| Zimbabue - zimbabuense |
Se desaconseja Zimbabwe |
Existen muchos más nombres de lugares en el cuerpo
del diccionario. Además, el apéndice
5 contiene una lista
de países y capitales, con sus gentilicios.
Los avatares históricos y políticos
hacen de la toponimia una
ciencia tremendamente inexacta. Por eso, casi todas,
por no decir todas, las recomendaciones de las
Academias, son, como mínimo,
opinables. Sus criterios se encuentran
expuestos en
el prefacio del diccionario y en
las entradas de cada término concreto.
| |
ASÍ
HABLAMOS EN EL GREMIO |
|
Hagamos ahora un somero repaso a cómo utilizamos
el español en nuestra "industria". Para ello he
tomado el ALEH
III (Acuerdo laboral de ámbito estatal
para el sector de la hostelería) como
botón
de muestra.
Siguiendo la corriente actual, la gente de la
hostelería cae
en la ultracorrección
feminista, otorgando carta de naturaleza al vulgarismo que
convierte a las mujeres
jefe de recepción o de cocina
en jefas de
sus respectivos departamentos. Y sin embargo, no
sigue la misma lógica ilógica para
convertir a los hombres telefonistas en telefonistos,
ni se prevé que pueda haber conserjas.
Nombres como telefonista, conserje, ayudante y
auxiliar son comunes
en cuanto al género.
Nótese que el DPD, implícita o explícitamente,
considera correctas
presidenta, jueza, concejala, jefa,
modisto, dependienta y clienta.
Por esa regla de tres, deberían
ser válidas gerenta, ponenta, alcalda,
tenienta, sargenta, caba, atleto, artisto,
coristo, actora,
cantanta y poeto (poeta se
acepta como nombre común
en cuanto al género).
Volviendo al Acuerdo, en su denominación
abreviada, ALEH III, encontramos otro despropósito
lingüístico, ya que en teoría
el número
romano indica ordinal por
sí mismo en español,
sin letra
volada, y debe anteceder al sustantivo
o similar – sigla en este caso.
Sin embargo, se cae en el calco más pedestre
al posponerlo y pronunciarlo como cardinal,
cual si de una secuela hollywoodense (Alien III)
se tratara, al contrario de lo que se hizo con
los anteriores ALEH.
Cuando se trata de sustantivos procedentes de otras
lenguas, unas veces se ulitiza la forma masculina
para ambos sexos: la maître, la chef; otras
se inventa un femenino sobre el vocablo españolizado
(sumiller/sumillera) o
directamente en la lengua foránea, como
es el caso de barman/barwoman,
femenino éste fruto de la etimología
popular al más puro estilo
de From
lost to the river.
Curioso el caso de la gobernanta que,
tal vez por lo excelso de su masculino, tal vez
por las connotaciones erótico-festivas del
femenino, se ha cambiado por el insulso encargado/a
general, cuando
sus funciones siempre se denominaron regiduría
de pisos. Y el evocador valet
ha devenido en auxiliar de pisos y limpieza.
Los antiguos botones y maleteros son ahora, oficialmente,
auxiliares de recepción
y conserjería. Y el maître,
jefe de restaurante o sala; no maestresala como
antaño.
Ya hablando en general del vocabulario turístico,
existe una aberración
muy habitual durante años,
y que ahora parece empezar a remitir: el uso
del híbrido tour
operador, juntando una palabra inglesa
y otra española. No hay razón para
tal engendro, y parece se va entendiendo
así en los medios
escritos sectoriales y en la obra científica
sobre turismo. A pesar de ser un calco sintáctico,
como ciencia ficción, se entiende
que con turoperador nos referimos
a un operador turístico,
y es más corto. Más difícil
será que cambiemos tour por
el castizo gira, sobre todo debido a la
polisemia de
este último
vocablo.
|
PRONUNCIO
IMEIL Y ESCRIBO IMEIL |
|
No he podido resistirme a incluir aquí un
breve alegato en favor de la palabra imeil como
equivalente castellana de la inglesa e-mail.
Esta palabra que cada cual pronuncia como mejor
puede (emei, emai, email, emeil, imeil) tiene,
es cierto, traducciones en español, según
sus diversos sentidos: correo electrónico, dirección
electrónica, mensaje electrónico,
incluso las horrorosas propuestas de los académicos: cibercorreo, ciberdirección y cibermensaje.
No obstante, todas ellas contravienen la ley de
la economía del lenguaje y será muy difícil
que destierren un neologismo tan arraigado y tan
corto.
Además, son legión los casos similares
admitidos por el diccionario: baipás,
béisbol, bíper, bistec, bléiser,
bluyín, bluf, bróker, cástin,
cederrón, champú, corsé,
crol,
cúter, dandi, dosier, emoticono, estárter,
estatus, estor,
estriptis, filin, folclore, fular, fútbol,
gánster,
gueto, marquetin, mitin, nocaut, popurrí,
pulóver,
rali, ranquin, ...
Por eso yo pronuncio [iméil] y escribo imeil,
en español. Y también meil,
claro. Fin del paréntesis.
El DPD se puede consultar a través de Internet,
pero el aspecto de la página, como
el de todo el sitio de la RAE, es arcaico y de
amateur. Se te cae el alma a los pies
con sólo
mirarlo. Programado con principios obsoletos
(páginas estáticas en HTML, marcos
y tablas con bordes) su funcionalidad es muy pobre,
aunque al menos el DPD tolera en cierto modo los
fallos de deletreo y acentuación en las
búsquedas,
no como el Diccionario de la Lengua.
Se puso en línea muy tardíamente:
entró en servicio el día 8 de marzo
de 2006, cuatro meses después de su publicación
en papel. Ya entonces, Víctor García
de la Concha
señaló que
la Institución trabajaba en el perfeccionamiento
informático
de la página y en el diseño de un
buscador que ayudase a navegar por ella con agilidad.
Sin embargo, a fecha de hoy, no se nota ningún
progreso respecto al bodrio original.
Sobre la importancia de Internet como medio de
acceso, dan idea estos datos:
| |
- En su primer día en la Red,
el DPD ya
recibió más de diez
mil consultas.
- El PageRank que
ha alcanzado en seis meses es de 6/10.
- El Traffic
Rank del sitio de la la RAE,
según Alexa, es 3.305 y
ello se debe, sin duda, al uso
masivo del DPD y del Diccionario
de la Lengua en línea.
|
Supongo que por intereses editoriales aún
no está accesible para dispositivos móviles,
ni como añadido para navegadores, ni disponible
en CD-ROM, ni como libro electrónico, ni
en PDF, ni en ODF. Todo ello a pesar de tener detrás
a gigantes de la informática y de
las comunicaciones como Telefónica,
IBM y Microsoft.
Fue una decisión equivocada la de utilizar software
propietario en vez de software
libre y el copyright en
lugar del Creative
Commons. Los programas de código abierto son
la mejor opción para todos, pero especialmente para
la administración pública. Y no es de recibo
que las obras de instituciones como las academias
de la lengua se publiquen con copyright.
Más vale tarde que nunca y más vale
esto que nada. Así resumiría mi
opinión sobre
el Diccionario panhispánico de dudas.
A pesar de sus buenas intenciones y del rigor metodológico
que se le presupone, no puedo por menos que coincidir
con la voces críticas que se plantean para
quién
y para qué se
ha hecho el diccionario. Un hispanohablante
sin sólidos conocimientos sociolingüísticos,
ortográficos, gramaticales y lexicográficos, ¿puede
discernir, a partir de la composición y
el redactado del DPD, cuándo ha de aplicar
una solución u otra a sus dudas? ¿A
quién puede llegar? ¿Quién
puede interpretar su jerga?
Además, incluso a un especialista, a alguien que trabaje con el idioma
español, ¿no le sería más útil una obra donde
se le diera, de manera clara y precisa, una forma normativa y estándar
de decir y escribir las cosas, y luego todas sus variantes, por países? ¿Por
qué no se construyen obras académicas que perfilen de veras un
español neutro, internacional y común sobre la base de la lengua
culta, un español que nos sirva a todos como estándar para comunicarnos
y que nos permita traspasar fronteras laborales, incluso, y se compilan los dialectalismos
en obras aparte?
Por otro lado, no encuentro válido el argumento
de que hay que esperar para ver si una palabra
prospera y arraiga en el vocabulario antes de incluirla.
En el siglo XX se pasó de
los baños
de ola al turismo espacial. Ése es el ritmo
de nuestro tiempo. Si el proceso editorial es demasiado
lento, úsense las nuevas tecnologías para mejorar
la capacidad de reacción de la Academia, que buena
falta hace.
Centrándonos en la hostelería y
el turismo, éstos han sido siempre proclives
a la adopción
de extranjerismos crudos y cocidos: hotel,
chef, entremetier, maître, barman, mise en
place, desbarase, no show, cardex, rack, open jaw,
overcommission... El Panhispánico no puede
recogerlos todos, al menos en papel, pero sus soluciones
a los que sí incluye
carecen, a mi parecer, de la coherencia y de la
presteza necesarias para ser eficaces.
Además, la Academia se dedica a la arqueología
con más interés que a la didáctica:
a los pocos meses de publicar el DPD, en enero
de 2006, retomaba el viejo proyecto del Diccionario
Histórico de la Lengua Española para "facilitar
la comprensión de los textos de otros siglos".
Durante 15 años trabajarán en ello
las academias de la lengua de los países
de habla hispana y costará 1,4 millones
de dólares
norteamericanos anuales. Así ni fija,
ni limpia, ni da esplendor, únicamente se
mira el ombligo. Está trabajando para una élite
intelectual y abandona al común de los mortales.
Hace dejación de su labor de celador, en
la que nunca puso mucho empeño ni diligencia,
y se limita, de cara al gran público, a
ser notario y cómplice de los desmanes que
se perpetran con el castellano.
Con todo, es meritorio el haber conseguido pergeñar
esta obra, necesariamente limitada en papel; aunque
esa limitación
es injustificable en la Red de redes,
como injustificable resulta el estatismo de la
versión electrónica.
El Diccionario panhispánico de dudas se
puede comprar en línea en La
Casa del Libro, Libros
El Corte Inglés, Ecobook o
la FNAC. Y
por supuesto, también
aparece en
el catálogo
general de REBIUN.
Otras publicaciones de la Real Academia Española
:
Reseña publicada el 22 de octubre
de 2006. Para comentarios
o sugerencias escribe a mi buzón.
Comentarios
de libros anteriores
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